“Trae su pala en la mano y limpiará el trigo y lo separará de la paja. Guardará su trigo en el granero, pero quemará la paja en un fuego que nunca se apagará”.

Mateo 3:12

(DHH)

 

Realizando una campana medica en uno de los pueblitos vimos a los habitantes de aquel lugar trabajando en grupos grandes. Hombres y mujeres unidos por el único fin de lograr terminar la labor para luego hacer de este producto uno de los mas necesarios enseres para la comida diaria. “El Harina”.

 

Al pasar por el lugar y verles como levantaban la pala dejando caer el grano junto con la paja; el viento eran quien se encargaba de separar el verdadero grano, cual oro preciado que se espera limpiar.

Al termina una larga jornada, los trabajadores alegres, regresan a sus hogares con la recompensa en sus manos.

 

Al ver este cuadro, me recordé del pasajes de Mateo 3:12 donde el gran profeta, Juan el Bautista anunciaba la palabra de juicio a aquellos que no se vuelven al Señor. Anunciando la venida de aquel quien con fuego bautizaría y con poder de lo alto vendría para limpiar el buen grano escogido…

 

Así, como aquel hombre quien levanta la pala dejando caer el grano, nuestro Señor levanta la pala dejando que el fuego del Espíritu Santo, como el viento, sea quien separe el verdadero grano, el cual será guardado de la paja, la que será echada al fuego que nunca se apaga.

 

 

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